Simple Pleasure
Hace 3 horas
Con el paso cojo y su andar pausado se aproxima desde la cima más elevada de la cordillera andina, donde mora su reino. Erecto se levanta su trono entre los sembrados de la vid que, con su exquisitez, saturan ese territorio de una belleza singular. A pocos pasos de la frontera y bajo un zonda inoportuno, su reflejo en apogeo hace eco en las nevadas cumbres y retumba abarcando la lejanía... es El patriarca.
Había que entrar en su cabeza y entonces, el falso psiquiatra se encargaría de tocar los hilos necesarios para que la cordura de Ed tambaleara. Con el correr de los días, las culpas y errores del pasado se irían corporizando frente a él para atormentarlo y agotar así todas sus fuerzas. No había que darle descanso, era necesario nublarle el pensamiento para que su mente aturdida no se diera cuenta de la trampa. La Ketamina, ingrediente fundamental del plan, sería la encargada de provocar las alucinaciones y los sueños terroríficos que lo harían depender aún más de aquel psiquiatra... pero no sólo eso bastaba, Kiara haría resucitar al fantasma de ojos grises que el mismísimo Ed había enterrado.
... Y Kiara finalmente logró descifrar las contraseñas de las cuentas de correo electrónico... y supo más secretos de los que ya sabía. Esa información sería el as en su manga, la mejor jugada.
Había llegado el verano y hacía tiempo que había prometido ir a visitarlo para darle el obsequio. No me asustaban sus casi siete mil metros ni sus conocidas tormentas que aparecen de pronto y arrasan con todo...
Al cabo de unas horas de "sobrevivir" llegué a la cumbre...
Cada vez que miro al centinela de piedra o escucho hablar de él, sonrío. Compartimos un gran secreto: una vez me contó una historia, yo le di vida y luego la transformé en leyenda...
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